sábado, 24 de diciembre de 2011

Alfio "Coco" Basile

Aclaración: la caricatura pertenece a Sebastián Domenech, yo me limité a redibujarla.
"El que juega bien es Colombatti, el resto son picapiedras", cuando asumió en Racing en 1985.

"Debo hallar las variantes en el fútbol argentino, porque no puedo convocar ni a Van Basten ni a Cafú, no me los prestan".

"No soy bilardista ni menottista, soy basilista. ¿Hincha de Sportivo Ganar? Por supuesto, pero no fanático..."

"Vamos a terminar con eso de que hay técnicos que trabajan y otros que no trabajan. No me vengan con que Fulano sale a entrenar cuando llueve. Yo también entreno cuando llueve, la única diferencia es que no lo digo".

"Pipa, jugás tan pegado a la raya que tengo miedo que te caigas al foso", al Pipa Estévez en Colón de Santa Fe.

"Juego yo de arquero", en 2005 cuando Abbondanzieri sonaba para el arco de la Selección y se podía llegar a perder la revancha de la Recopa.

"Silenzio stampa...", tras la derrota 4-1 ante Arsenal en el Apertura 2005.

"Si pruebo es que los quemo, si no pruebo se quejan. Al final, no hay pedazo que les venga bien", cuando asomaban las primeras críticas.

"Ganamos por un mago con la pelota en los pies como es Román", elogio a Riquelme tras triunfar ante Chile en el Monumental.

"Vos sos contra mío", al periodista Román Iucht tras una pregunta luego del triunfo 2-0 a Venezuela por las Eliminatorias.

"Volvió la alegría".

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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

Una foto publicada por Seba Eche ✎ (@sebaetcheberry) el