jueves, 22 de marzo de 2012

LIBRO: FUTBOL SIEMPRE JUEGO

Todo surgió con la pregunta más sencilla de todas: "¿Por qué no?". Y por qué no, claro. Así fue que entonces apenas terminado el 2° año de la facultad llegó el sumergirse en lecturas y relecturas para luego escribir este libro que hoy presento en sociedad luego de dos meses de teclear y teclear con ardua pasión.

Enaltecen las hojas de esta crítica hacia diferentes vertientes del fútbol argentino las palabras de Ariel Scher y el aprobado brindado por otra bestia descomunal del periodismo como Ezequiel Fernández Moores.

No sé qué más merece ser dicho. Sepa el valiente futuro lector que algunos senderos del mismo le producirán, tal vez, un asentimiento de cabeza, pero en otros, también tal vez, no tanto. Hasta más bien disienta. Es posible. Al cabo, es todo como decía Carrascosa: "Ni tu verdad ni la mía, vamos a buscarla". Y que conste, la búsqueda no acaba en la página 236 de este libro. Ni mucho menos.

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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

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