domingo, 11 de enero de 2015

Madre e hija

Alguna vez a una persona se le ocurrió amar a otra persona porque entendió que en el amar estaba la retribución que justificaba su existencia. Porque entendió que amar era la única desencadenación emocional posible, porque encontró en amar una emoción sincera, eterna, porque vio y sintió y vivió cuánto la otra a la vez la amó y la ama, porque creció entre sus cariños y soñará aún con sus sonrisas, y ruega, en sus ímpetus más ambiciosos, llegar siquiera a devolverle lo mismo. Ese Amor. Su Amor. Ese amor que aún distante, mantiene la potencia inigualable, el amor de la hija, hacia su propia madre. // @belusierro




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Guido Pizarro

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