miércoles, 20 de abril de 2016

Belu Mendiguren - MAGDALA

La extraordinaria de Belu Mendiguren domina con majestuosidad dos universos de encanto y con la misma potencia de conmoción: el universo de la gracia y el universo de la belleza. Y los domina con majestuosidad porque ella misma es, diríamos apresuradamente, un canto o un homenaje a lo sublime y lo divino. O uno comprende, más bien, que existe personificaciones de lo sublime y lo divino porque en las diagonales de su curiosidad visual ha tenido la suerte de encontrarla cierta. “Siempre he creído –siempre ha creído García Márquez- que no hay nada más hermoso en la naturaleza que una mujer hermosa”. Ningún fenómeno cósmico, ninguna melodía armoniosa, ningún fresco ni escultura, nada más bello como punto jerárquico que una mujer hermosa. Cerca de los rayos de esa revelación y sumando como virtudes una cabeza, pensamiento y una cuota de mirada divertida y sabia sobre la vida, @lelumendy es, pues, una persona que merece celebrarse. O en quien vale la pena desviar las luces de los focos rutinarios para encontrar la expresión de una individualidad realmente auténtica. Siendo sus sonrisas, a la vez, resúmenes de felicidad y siendo ella toda, en un fin, una manifestación muy alta de los ideales más altos. #Retratos

María Belén Mendiguen (ECHE ILUS)

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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

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