martes, 5 de abril de 2011

Rafael Nadal, 1° del Ranking ATP

A veces no entiendo cómo la gente cada vez que juega quiere que pierda. Una cosa es que juegue contra Federer y ahí desear que pierda pero porque prefieren ver campeón el suizo. Pero desearle el mal a Nadal, juegue contra quien juegue, ya  es otra cosa y esto es lo que no entiendo. El otro día, en la final del Master 1000 de Miami, hubo personas que gritaban con más fervor un tiro de Nadal que iba a la red que una paralela fenomenal de Djokovic. Porque pasaba eso, no querían que gane Novak, querían que pierda Nadal. Una locura. Que es canchero en sus victorias, argumentan, que exagera en los gestos, que se inventa lesiones cuando le conviene, que se la cree y no es para nada humilde... Es normal que la gente hable sin saber, ¿por qué con Nadal van a actuar distinto?

Yo por lo menos, Rafa, te banco.  Nada más.

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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

Una foto publicada por Seba Eche ✎ (@sebaetcheberry) el