martes, 7 de junio de 2011

Santa Rita

Santa Rita de Cascia, patrona de las causas imposibles

Intercomunicadores

viernes, 3 de junio de 2011

Roberto "El Negro" Fontanarrosa

Damu Piccardo ||

Acaso la luz más grande entre todas las luces humanas, la corporización más sublime de la plenitud, el más perfecto don -el de ella- de conmover a los ojos ajenos con tal capacidad de impacto y revolución interior. Damu resume, posiblemente mejor que nadie, el más alto de los ideales visuales que cualquier afanoso de lo bello alguna vez pueda desear amar.

Damu Piccardo (1991)

Damu Piccardo BN (1991)

Delirio FC

Eterno y magnífico, Barcelona

jueves, 2 de junio de 2011

Superioridad numérica (Vélez)

En karaoke, a Vélez le alcanza con jugar sobre la pista para poner la letra a su fútbol estético. Le gana a Gimnasia con la amplitud conceptual que se insinúa en la antesala al partido y comienza a señalizar un camino que, inevitablemente, tiene como destino final el título del Clausura. Porque el interrogante no pasa por saber si está para ser campeón. En todo caso, la pregunta es: ¿Qué debiera pasar para no llegar a la vuelta olímpica? Si desde que sale a la cancha tiene un jugador de más, indispensable, protagonista de esta historia que lo tiene líder del torneo y primero en el gusto de los que sienten el potrero: la pelota . (Marcelo Máximo -Clarín http://www.clarin.com/deportes/futbol/Alla-vamos_0_485951499.html)


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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

Una foto publicada por Seba Eche ✎ (@sebaetcheberry) el