viernes, 22 de mayo de 2015

El Maestro Xavi Hernández

EL MAESTRO XAVI | «Ni uno ni otra acertaron por qué la doctora de idiomas faltó a la ceremonia de graduación en la que tenían que darle el diploma que acreditaba que era doctora de idiomas, y, ciegos a las bellezas del mundo como todos los que se la pasan masticando despechos y disgustos, no intuyeron, no pensaron, no supieron que la única doctora en idiomas de la que aprendí algo en la vida no estaba en el escenario porque ese día, en alguna tierra de la Tierra, jugaba al fútbol el maestro Xavi. Xavi es como las buenas palabras, como los grandes discursos, como los mejores libros: surge siempre en el lugar justo, ilumina casi todo lo que anda oscuro, no funciona porque sí sino porque conoce el argumento de lo que hace, abastece con inteligencia a la creación y llena de creación a la inteligencia, reparte mensajes de calidad, invita a la construcción asociada, representa una ilusión cada vez que se posa delante de los ojos de la gente y, sobre todo, le da sentido a algo, da lo mismo si una cancha o un diccionario, que podría no significar nada» (Ariel Scher) #XaviHernández #Barcelona

Texto completo aquí.
Xavi Hernández (ECHE ILUS)

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DiCaprio

Usted no necesita un Oscar, señor DiCaprio. Usted, y creo que lo sabe, no necesita de aprobaciones multitudinarias y unánimes. No necesita una medalla, una estatuita, una placa o lo que sea, que le diga que usted es bueno. O que usted, acaso, es mejor que todos otros también buenos. Usted -usted o nadie- no necesita siquiera fans. Usted -usted y todos- necesita disfrutar lo que hace, sentir placer, dicha, satisfacción, orgullo en hacerlo bien. Y no bien siquiera según estándares ajenos, bien según la estructura de bien que usted tiene en su interior como ideal de bien. Y que después lo aplaudan por eso, lo abucheen por eso, lo ignoren o valoren por eso, tanto da lo mismo, o cierto placer aledaño brindará pero no como condecoración deliberadamente buscada, no como motivación para el hacer, cosa previa, autotélica y que se basta por sí misma. Así las cosas, si gana usted el Oscar, la masa tachará ese pendiente, los diarios gritarán ‘al fin’, señoras histéricas proclamarán su nombre como si fuese Aquiles o Ulises, pero a usted, creemos, ¿qué le puede llegar a importar, en qué variaría ese laurel en las dinámicas cotidianas de su pasión y su hacer? O a nosotros mismos, qué salto cuantitativo aportaría a nuestra vida si lo único que queremos de usted es que nos siga regalando y ofreciendo interpretaciones como las que hizo en The Revenant y tantas otras, que nos suscitan, más que nada, sensaciones buenas. Como las que siente usted al actuar, y nosotros al verlo. Y nadie necesita nada más. #LeoDiCaprio #TheRevenant

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